miércoles, 25 de marzo de 2015

La tragedia económica. (Una historia que contar)

"El abuelo y su gran pequeño tesoro"

    Alguna vez te has visto hundido en deudas, sin saber que hacer, sentado en tu escritorio pensando "¿y a hora que are?". 
    En algún momento de la vida de muchas personas esta situación des afortunadamente toca a su puerta, y es cuando nos damos cuenta, después de sentarnos y preguntarnos: "¿Como paso?", que toda esa tragedia la pudimos haber evitado. Pero ¿Cómo pudimos haberlo evitado?. y ¿Cómo podemos solucionar nuestra situación actual?.

    ¿Alguna ves usted escucho en algún momento la palabra Administración?. Estoy segura que si. Nuestros padres o abuelos, en algún momento nos dieron ese mensaje; Yo recuerdo uno en particular:

 Cuando era pequeña mi bisabuelo me daba 50 centavos diarios. Cada día al volver del trabajo mientras degustaba de su café oloroso a canela y leche, sentado en su mecedora, leyendo un viejo libro de poesía, me llamaba y me decía "ten, guárdalo, porque de un pequeño tesoro puedes hacer el mas grande" . Debo admitir que no entendía lo que me decía, y bueno, solo era una pequeña niña que se creía rica con 50 centavos en la mano. ¿Qué era lo que el abuela quería decirme?. bueno eso lo descubrir mas adelante...

...Una tarde de fin de semana, salí con mi tía a una pequeña tienda, yo caminando de su mano, con mis 50 centavos en los bolsillos, llegamos, mi tía pidió las cosas que necesitaba, mientras yo contemplaba unos caramelos, deliciosos caramelos mentolados de dos colores: rosa y blanco. Podía percibir claramente que los caramelos me susurraban al oído "come me, come me!!!", y bueno a esa edad toda golosina se convierte en un magneto, si!, un magneto gigante de niños. En fin, en ese instante en el que avía un charco de baba en mis pies recordé los 50 centavos que el abuelo me avía dado, una efímera sensación de felicidad embargo mi pequeño corazón pues obtuve el caramelo que tanto quería, y ahí quedo mi tesoro. 

Días mas tarde en un paseo al parque paso lo que me ayudaría a iniciar a entender los palabras del abuelo. Mis primos y yo jugábamos (debo decir que fue un día caluroso,en esos en los que no quieres salir de la comodidad de tu habitación acondicionada.) al terminar de jugar me acerque a mi madre y le dije "mami tengo sed cómprame un bolis", a lo que ella me respondió, "olvide la cartera en casa". me senté a su lado y busque en mis bolsillos el dinero que el abuelo me había dado días anteriores, conté $2.50. y adivinen los bolis costaban $3.00. En ese momento me regreso a la memoria el dulce, ese dulce que tentadoramente estaba en el mostrador de la pequeña tienda, su sabor regreso a mi boca, como tortura lo sentí. Cuanto deseaba saciar mi sed, me lamente de comprar ese dulce que afín de cuentas no necesitaba, un pequeño capricho fue, y esa sensación de felicidad que el caramelo en un principio me dio, se convirtió en la mas cruda decepción.

Fue ahí cuando, tal vez poco, entendí lo que mi abuelo me quiso decir: "Si no hubiera gastado lo que me dio ahorita estuviera disfrutando de un rico bolis de tamarindo" (Con mi mente de niña aun). El abuelo me aconsejo guardar y ahorrar pus esas pequeñas monedas que me daba, al paso del tiempo se convertirían en lo que el llamaba "un gran tesoro". 

Algunas veces, debo decir, las personas subestimas ese buen abito que nuestros padres o abuelos nos enseñaron alguna vez, el ahorrar, pues aunque a simple vista paresca insignificante, definitivamente no lo es. Porque cuando nos estemos ahogando en deudas podemos abrir nuestro cofre del tesoro y encontrar un salvavidas que nos sostenga. Pero también puede pasa que lo abramos y no encontremos nada, y la supervivencia en este gran océano, repleto de tiburones financieros sea aun mas difícil, y terminemos devorados.






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